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17/Jul/2018

Neurofeedback and Autism

Autistic kids are the patients, which emotions me most. Autism has very little help, but with Neurofeedback we can achieve great changes.

I still remember our first autistic client. He was 3 years old boy, lets call him Angel.

When Angel came to Neurovitalia, he went all around our office, in every room. He was investigating everything, but still he didn´t look at me or anybody else. We were just like any furniture in the office.

Angel had scars in his left hand as he had a habit to bite it so strong that started to bleed. He was also quite silent boy as he didn´t say word, not even baby talk.

At the beginning Angel had to be sitting in his mothers lap so that he would not pull the electrodes off, but that changed soon. After 4 sessions Anel stopped biting his hand. The placement we use for initial calming also increases the body awareness.

Result is that biting the hand starts to hurt.

The session number 16 I remember best. Angel came with his father. The session went fine and just when they were leaving, father said: “say goodbye”. Angel turned around, looked directly to my eyes, waved his hand and then they left. But I stayed standing still wondering “did that real happen”?

That was a huge step, that was communication and that changes the future. Three years later Angel entered to a normal School.

Neurofeedback y Autismo

Los niños con autismo son los pacientes que más me emocionan. El autismo goza de pocas pciones terapéuticas, pero con Neurofeedback se pueden lograr grandes cambios.

Todavía recuerdo a nuestro primer paciente con autismo. Era un niño de 3 años, llamémosle Ángel.

La primera vez que Ángel vino a Neurovitalia recorrió todas las partes de nuestra oficina investigándolo todo, pero sin mirarme ni a mí ni a nadie; éramos como cualquier otro mueble.

Ángel tenía cicatrices en su mano izquierda ya que tenía el hábito de morderse tan fuerte hasta sangrar. También era un chico muy silencioso, no sabía hablar, ni siquiera balbuceaba.

Al principio, Ángel tenía que estar sentado en el regazo de su madre para no quitarse los electrodos, pero eso cambió pronto. Después de la cuarta sesión, Ángel dejó de morderse la mano. El posicionamiento de los electrodos que usamos para la calma inicial también aumenta la conciencia corporal, por lo que morderse la mano empezaba a ser doloroso.

La sesión número 16 es la mejor que recuerdo. Ángel vino con su Padre. La sesión fue bien y justo cuando se iban, su padre dijo: “Di adiós”. Ángel se dio la vuelta, miró directamente a mis ojos, agitó su mano y luego se fueron. Yo me quedé parado preguntádome: “¿Sucedió realmente?”

Ése fue un gran paso, eso era comunicación y eso cambia el futuro. Tres años más tarde, Ángel entró en una nueva escuela de enseñanza.


NeuroVitalia 2017

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